Charlize Theron en Lima
Charlize me llamó exactamente a la una de la mañana. Yo estaba quedándome dormido con the freewheelin' bob dylan (aunque en realidad lo que quería escuchar era "the times they're a changing") y me exigió salir de la cama para verla. Como el día siguiente era sábado (o más bien, sábado ya era) no me pareció mala idea. Ella partía de regreso a la isla el lunes y no habría tiempo para más. Pero había algo en su voz que me advertía que no estaba del todo bien. En el Haití me dijo que estaba "maníaca", y que lo sabía muy bien porque era sicóloga. Vaya pues, desde ese momento supe que todo lo que vendría sería anormal: anormal la visita al Cafe Cafe, anormal el recuento de su viaje a Ecuador, anormal sus ganas de emborracharse y emborracharme, anormal su disgusto por el frío de las calles de Miraflores, anormal su huida a Patagonia, anormal su llanto recriminándome no se qué diablos, anormal su forma de sentirse una aculturada después de 3 años en Inglaterra. Lo que vi en ese cargamontón de anormalidad fue a Charlize Theron en Monster, pero sabía que debajo de todo ese ropaje de electricidad incoherente estaba la chiquilla con la que amanecí muchas noches, la que me decía "amorcito", la que sabía más o menos qué hacer de su vida. Y yo la adoraba. Quizás la moraleja sea que ella siempre estuvo mal, y que yo, aquí en Lima, mejoré aunque sea un poco.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home